Para maximizar el reaprovechamiento, se revisa estabilidad estructural, desperfectos reparables y composición de materiales. Etiquetas de origen, certificaciones y pasaportes digitales facilitan decisión rápida. Las piezas aptas obtienen diagnóstico, presupuesto de reparación y fecha estimada de reincorporación, evitando acumulaciones y aumentando la tasa de retorno exitoso con estándares claros y auditables.
Talleres especializados limpian, retapizan, corrigen herrajes y repintan con acabados de bajas emisiones. Cada intervención queda registrada, asignando lote, materiales utilizados y garantía de desempeño. Así, el usuario final recibe un producto confiable, con historial transparente y soporte técnico, manteniendo el valor del mobiliario durante múltiples ciclos de uso sin sacrificar seguridad ni estética.
Si la evaluación determina que una mesa o silla no admite reparación económica o segura, se desmonta por materiales, priorizando recuperación de componentes reusables y reciclaje certificado. Los residuos inevitables se gestionan correctamente, y los datos se integran en reportes para aprender, rediseñar catálogos y reducir rechazos futuros con decisiones de diseño mejor informadas.
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